Este artículo ha sido traducido por Teresa Ayala Leon. Aquí está el artículo original en inglés.
La semana en que Alex Pretti fue fatalmente disparado por dos agentes de la Patrulla Fronteriza en Minneapolis a finales de enero, Vallerie Pangaribuan, estudiante de segundo año de Weinberg, dijo que ella y los estudiantes de primer año que asistieron a la sesión semanal de grupo pequeño de Northwestern Asian American InterVarsity no solo estaban tristes, sino también increíblemente preocupados.
Como líder estudiantil de AAIV, una comunidad centrada en Cristo para asiáticos y asiáticoamericanos, Pangaribuan comentó que no es fuera de lo común que las sesiones se enfoquen en problemas políticos nacionales, incluida la actividad reciente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ya que la mayoría de los miembros de la comunidad son estudiantes internacionales.
Pero esa noche en el dormitorio Shepard Hall, Pangaribuan explicó que la sesión estuvo llena de preocupación y ansiedad.
“Él era americano”, dijo Pangaribuan. “Y pensamos ‘¡Ay caray! Si los americanos pueden ser focalizados , ¿qué pasará con nosotros?”
Según el Departamento de Seguridad Nacional, casi 3 millones de individuos se han ido de los Estados Unidos desde el 20 de enero de 2025 — incluidas 675.000 deportaciones ordenadas por el gobierno. En otoño, la Operación Midway Blitz resultó en 3.800 detenciones y más de 2.400 deportaciones. Las comunidades en el área de Chicago siguen sintiendo las repercusiones, lo que resulta en miedo a asistir a la corte o a las reuniones de inmigración.
Ida Salusky, profesora de Feinberg, dijo que el año pasado, la actividad intensificada de ICE ha causado un aumento de estrés en las familias de estatus combinado con las que ella trabaja.
“Clínicamente y en investigaciones, las personas no están asistiendo a sus citas médicas, no están buscando ayuda médica preventiva, los padres sienten miedo al llevar a sus hijos a la escuela porque están preocupados por si un padre está indocumentado — aunque el hijo tenga estatus en los EE. UU.“, Salusky explicó.
Aunque Chicago es una ciudad santuario, donde no puede negar servicios individuales basados en el estatus migratorio y restringe la cooperación con agentes federales de inmigración, la falta de opciones de asistencia médica económica, accesible y de alta calidad, con proveedores multilingües, hace que el apoyo a la salud mental sea un desafío mayor para las personas afectadas por ICE.
Sin embargo, Salusky sugiere un ingrediente clave: el apoyo social.
Junto a los investigadores de University of Illinois at Chicago, DePaul University y Northwestern University, ella condujo un estudio titulado “Actos de Resistencia Diarios”. El estudio examinó las historias de 17 jóvenes adultos inmigrantes mexicanos en el área de Chicago, sin estatus legal permanente en los EE. UU. o beneficiarios de la Consideración Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), un programa federal que temporalmente protege a personas que inmigraron a los EE. UU. como niños. Las anécdotas en el estudio ilustran cómo la “mentoría natural” y las conexiones comunitarias formadas de manera orgánica constituyen una defensa crítica contra la opresión.
Por ejemplo, el estudio compartió la historia de Carlos, un estudiante universitario inmigrante, quien relató su conversación con su profesor de ensamble musical. Según la investigación, su maestro cambió su percepción negativa sobre su estatus migratorio.
“Tú eres un estudiante brillante que resultó ser indocumentado”, le dijo su maestro según la investigación. “Tú eres una persona brillante antes de ser indocumentado”.
Los casos de estudio mostraron ejemplos de mentores que apoyaban a los participantes mediante conversaciones empáticas, orientación en el proceso de postulación a la universidad y para servir como modelos a seguir.
Salusky dijo que la búsqueda del sentido de la comunidad en varios lugares y encontrar “espacios seguros y de confianza”, pueden servir como un mecanismo preventivo contra el desarrollo de síntomas de depresión y ansiedad.
“Las personas socialmente conectadas suelen manejar los síntomas de depresión y ansiedad mejor que las personas que no están conectadas socialmente y las que están socialmente aisladas cuando experimentan estos síntomas”, explicó Salusky.
Alan Hu, estudiante de segundo año de Weinberg y estudiante internacional de Hong Kong, comentó que aunque no está muy preocupado por los cambios en las políticas migratorias federales, está contento de haber encontrado a “su gente” en el campus.
Hu agregó que el apoyo adicional de su familia en su país lo hace sentir más seguro.
“Aunque me saquen de aquí, yo podré buscar puntos de apoyo en otra parte y eso es un lujo que muchos no tienen”, comentó Hu.
Pangaribuan, quien se crió en un hogar cristiano, explicó que su relación con Dios la ha ayudado mucho. Durante las sesiones en grupos pequeños, ella dirigió una oración y motivó al grupo a que regresara a las sesiones si necesitaba algo.
Dijo que ha sido una gran ayuda contar con una comunidad en la que los miembros pueden expresar sus preocupaciones a través de conversaciones, enviar noticias de ICE en los chats del club y tener una red de recursos, como conexiones con abogados dentro de la organización si necesitan asesoría legal.
“Siento que estar rodeada de estos tipos de comunidades de apoyo que (están) allí para ayudarte cuando lo necesites — es muy reconfortante”, dijo Pangaribuan.
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